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ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN
FÁBRICA ABANDONADA
I
Como una nube estraña
o un reguero de humo
se graba en la memoria su figura.
Muros disueltos,
engranajes y cables oxidados,
el viento entre ventanas al vacío:
ya es sombra sobre sombra,
lugar de mirada
inmóvil, sin reflejos.
Nadie pasa.
Así se impone el tiempo,
así el azar
nos devuelve una lámina olvidada
en un libro de historia natural,
y es la sorpresa de reconocer
ese lento desguace inadvertido
que siempre nos acecha, que nos deja
inermes, vagamente amenazados
por los años y el uso.
II
Vidrios sucios, enigmas.
Alguna vez
hubo un eco de voces en las naves,
horarios fijos,
usuras acordadas. Su imagen restituye
otra forma de ausencia:
no sólo el perfil de un paisaje dividido
sino el presente en fuga,
un hálito de ruina sobre objetos cercanos
y emblemas que desaparecen.
Les alcanzan
los signos exteriores de un invierno
que no respeta límites ni nombres,
que dura más allá de su extinción
aparente.
Hay en las galerías
un ruido imperceptible de hojas secas.
De Casa invadida, 1995
Hola Ana... Felicitaciones por tu blog... Me gustó "la fábrica abandonada...
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